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A veces sin ser muy conscientes de ello nuestra mente tiene una gran facilidad para crear moldes rígidos que no te dejan mover con soltura. Por ejemplo, un molde para mi era pensar que mi familia debía estar para siempre al completo, sana y feliz. Esto es un estado idealizado, una clara necesidad y exigencia que yo tenía en mi vida y por supuesto no podía imaginarme lo contrario.

¿Qué pasa cuando esto no se cumple? Cuando falleció mi padre de forma totalmente inesperada y repentina lo que me sucedió es que no me quedó más remedio que romper con ese molde infranqueable que me había creado para continuar con mi vida.

Me gustaría ponerte otro ejemplo de creación de moldes que se da muy a menudo.Pongamos el caso de una pareja que decide compartir su vida, se van a vivir juntos y desean formar una familia, pero pasan los años y no nace ese hija/o tan deseado. Esa ilusión de tener un hijo se convierte en una necesidad, y puede llegar el punto en el que esa pareja no conciba su proyecto de vida conjunta sin llegar a tener hijos y que se sientan frustrados, atrapados dentro de un molde que ellos solos han creado y en el que no hay margen de maniobra.

Los moldes para mi son en definitva deseos en la vida que se convierten en necesidades y exigencias que no te dejan avanzar cuando no se cumplen.

Aún así, creo que es necesario tener esos deseos porque son los que de verdad nos mueven y nos hacen crecer, pero también pienso que es muy importante conseguir que ninguno de ellos se convierta en una necesidad indispensable para ser feliz.

Romper moldes es para mi un ejercicio mental de lo más saludable y a veces cuando pierdes a una persona querida por desgracia se vuelve necesario, no queda otra.

Hay que abrir la mente, aceptar la realidad y mirar la vida con otros ojos distintos que te permitan ver todas las tonalidades donde al principio solo consigues ver el negro o el blanco. No es fácil pero con fuerza de voluntad todo es posible.

Personalmente recomiendo pensar en planes de vida alternativos (B, C, D...), cuantos más y dispares sean mucho mejor. Y sobretodo nunca quedarse con el plan A porque la vida te pone a prueba y por experiencia sabrás que no siempre tus deseos o planes se cumplen.  

Esto te permite ser más flexible y más fuerte a la hora de por ejemplo, afrontar mejor las adversidades que se presentan a tu casa la mayoría de las veces sin invitación y de malas maneras.

Para trabajar en romper moldes, ayuda mucho pensar como uno de mis gurús, el piscólogo Rafael Santandreu, a quien tuve el gusto de conocer en un ascensor, pero esa historia ya mejor te la cuento otro día...

Rafael explica que para tener una vida plena no necesitas una familia feliz, ni tener hijos, ni una pareja, ni un buen puesto de trabajo ni el coche o la boda de tus sueños. Únicamente precisas tener las necesidades más básicas cubiertas ( agua, comida y un sitio donde cobijarse) y el resto son todo necesidades inventadas de las que él recomienda desprenderse porque sin darnos cuenta nos hacen ser más débiles, nos complicamos la vida y ya, para el colmo de los colmos, nos lo ponemos cada vez más díficil para ser felices.

Para acabar con esta entrada sólo quiero añadir que somos más capaces de lo que nos pensamos. Así que al lío: ¡A romper moldes!



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Me he decidido a escribir este post porque pienso que quizás tú también puedas estar atravesando una crisis personal como la mía por haber perdido a un ser muy querido. En todo este proceso de duelo me ha ayudado mucho, lo que llamo Mi Autoterapia que consiste en "Escribir Sin Más".

Por poner un ejemplo claro, escribo conversaciones que tendría con mi padre si estuviera aquí, me pregunto ¿qué me diría él en esta situación? Intento colarme en su mente y hacerme con algunos de sus consejos y pensamientos. Aviso que al principio es muy doloroso pero con el tiempo tiene un efecto liberador y a mi me ayuda a tomar decisiones. También, es reconfortante pensar que aunque él ya no esté aquí para guiarme en persona, su personalidad, su mente o su saber-hacer está todavía conmigo al haber compartido casi toda una vida juntos.

También, escribo todo lo que siento, todos los sentimientos que experimento pero sobretodo redacto pensamientos irracionales que a veces secuestran mi mente. Sí aquellos que te invaden, no te dejan avanzar o te roban el sueño.¿Y os preguntaréis por qué? Porque escribir sin más es mi autoterapia para superar momentos difíciles y me ayuda mucho a ver las cosas con más claridad. A mi personalmente me funciona y lo comparto esperando que a ti también te sirva.

¿Cómo lo hago? Cuando noto que algo en mi interior empieza a brotar en contra de mi voluntad cojo el boli si tengo un bloc de notas a mano o el teclado del portátil. Entonces empiezo a escribir de una forma frenética sobre todo lo que se me pasa por la cabeza.

Es importante escribir sin ningún tipo de filtro, soy muy consciente de que no escribo para ser leída o para la edición de una futura novela.

Cuando he vaciado mi mente completamente, no me queda ningún pensamiento más, entonces abandono y dejo de pensar en ello, pero antes siempre lo guardo en un buen escondite que luego pueda recordar. ¿Por qué lo guardo? Quizás puedas pensar que este tipo de notas no tengan mucho interés pero sí las tienen y mucho. Todo lo que hayas escrito cobra valor cuando pasan unos días .


Pasados unos días ha llegado la hora de sacar polvo al portátil y leer con calma todo lo que hayas escrito haciendo uso de tu mente más racional.

Verás que hay muchos pensamientos que se repiten que pueden ser dañinos y que pueden estar causando bloqueos en tu día a día, por ejemplos frases como: “no puedo más”,"no lo voy a superar nunca” “estoy muy cansada/o de esto”, “no aguanto a fulanit@”, “esto es injusto” o “no me lo merezco”. Todas estas frases son fruto del catastrofismo habitual en personas como tú o como yo que atraviesan un mal momento en su vida o también tienen que ver con el neuroticismo imperante en la sociedad actual.

¿Y ahora qué hacemos? No queda otra más que darle la vuelta a la tortilla. Y esto sólo se puede hacer con la mayor de nuestras destrezas, haciendo uso de la razón. Así que manos a la obra y a darle al coco. 

Hay que cambiar el “no puedo más” o “no lo voy a superar nunca” por “si otras personas han podido superarlo yo también puedo, “soy capaz”. Puedo ser feliz a pesar del cansancio que me produce esto o nadie se ha muerto antes por aguantar a fulanito, hay circunstancias mucho peores en esta vida. El “esto es injusto” o “no me lo merezco” hay que pensar que el mundo está lleno de injusticias con las que no nos queda más remedio que aprender a convivir. De nada sirve dedicarnos a estar continuamente quejándonos de todos y por todo porque es una auténtica pérdida de tiempo que conlleva un desgaste emocional y de energía brutal, por experiencia te lo digo.


Si no te gusta algo en tú vida, ¡cámbialo! Es muy fácil decirlo, ¿verdad?...En mi casa siempre me han dicho que "Quién algo quiere, algo le cuesta" y querer es poder, hay que perseverar y ser constante hasta conseguirlo. Y si no puedes cambiarlo la mejor lección que he interiorizado es aprender a aceptarlo en tu vida con dignidad.

Esto va a ser así siempre, por más lloros o pataletas que tengas, no va a cambiar, por lo que no queda otra que vivir con ello digiriéndolo poco a poco y sin amargarte la existencia .

¡Aviso para navegantes!: "No soy psicóloga ni experta en el tema". Escribo sólo desde mi experiencia personal pensando en personas como yo que puedan estar viviendo momentos complicados.

Ya para terminar, una persona mayor me dijo: “Todo pasará, ya lo verás...” y la verdad que a mi todavía no se me ha pasado, pero deseo que así sea para algún día poderle dar toda la razón.


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