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Luce de tolerancia a la frustración

Seguro que más de una vez te habrás sentido frustrado en tu vida, es un sentimiento de fracaso o decepción que se aloja en ti cuando has puesto toda la carne en el asador para conseguir algo y no lo has logrado. También, se da cuando creas un exceso de expectativas en el futuro, que para nada son alcanzables, y cuando no se cumplen lo vives como un fracaso personal. O bien, es posible que conozcas a alguna persona incapaz de tolerar la más mínima molestia, contratiempo o demora en la satisfacción de sus deseos.

Un caso común de frustración es cuando empiezas a estudiar una carrera, te imaginas en un futuro ejerciendo tu profesión, sueñas con sentirte realizado y tener una remuneración acorde con toda tu dedicación durante un lustro de tu vida. ¿Qué pasa cuando esto no se cumple? Sientes que todo tu esfuerzo ha sido en balde, piensas que es una injusticia, que no te lo mereces o que “no vales”, y suma y sigue con pensamientos tóxicos con los que solo consigues un gran malestar

Cuando todo se desmorona, acuérdate de que tienes la opción de elegir no amargarte la vida, de encontrar sentido a lo que haces y de trabajar en pos de ello. También, te lo pido por favor, deja de lado la tendencia que viene de fábrica de centrarte siempre en todo aquello que te falta, bien porque lo hayas perdido o porque anhelas tenerlo. Esta tendencia es como una trampa mortal que siempre te hará infeliz, así que: ¡Fuera a la maldita tendencia de la carencia! 

Céntrate en el presente, es la clave porque no podemos saber lo que será de nuestra vida de aquí cinco años, pero si en tu presente puedes definir un objetivo y fijarte pequeños pasos, es decir metas que se puedan cumplir en tu día a día para ir ganando confianza y seguridad.

A veces sin ser muy conscientes de ello nuestra mente tiene una gran facilidad para crear moldes rígidos que no te dejan mover con soltura. Por ejemplo, un molde para mi era pensar que mi familia debía estar para siempre al completo, sana y feliz. Esto es un estado idealizado, una clara necesidad y exigencia que yo tenía en mi vida y por supuesto no podía imaginarme lo contrario.

¿Qué pasa cuando esto no se cumple? Cuando falleció mi padre de forma totalmente inesperada y repentina lo que me sucedió es que no me quedó más remedio que romper con ese molde infranqueable que me había creado para continuar con mi vida.

Me gustaría ponerte otro ejemplo de creación de moldes que se da muy a menudo.Pongamos el caso de una pareja que decide compartir su vida, se van a vivir juntos y desean formar una familia, pero pasan los años y no nace ese hija/o tan deseado. Esa ilusión de tener un hijo se convierte en una necesidad, y puede llegar el punto en el que esa pareja no conciba su proyecto de vida conjunta sin llegar a tener hijos y que se sientan frustrados, atrapados dentro de un molde que ellos solos han creado y en el que no hay margen de maniobra.

Los moldes para mi son en definitva deseos en la vida que se convierten en necesidades y exigencias que no te dejan avanzar cuando no se cumplen.

Aún así, creo que es necesario tener esos deseos porque son los que de verdad nos mueven y nos hacen crecer, pero también pienso que es muy importante conseguir que ninguno de ellos se convierta en una necesidad indispensable para ser feliz.

Romper moldes es para mi un ejercicio mental de lo más saludable y a veces cuando pierdes a una persona querida por desgracia se vuelve necesario, no queda otra.

Hay que abrir la mente, aceptar la realidad y mirar la vida con otros ojos distintos que te permitan ver todas las tonalidades donde al principio solo consigues ver el negro o el blanco. No es fácil pero con fuerza de voluntad todo es posible.

Personalmente recomiendo pensar en planes de vida alternativos (B, C, D...), cuantos más y dispares sean mucho mejor. Y sobretodo nunca quedarse con el plan A porque la vida te pone a prueba y por experiencia sabrás que no siempre tus deseos o planes se cumplen.  

Esto te permite ser más flexible y más fuerte a la hora de por ejemplo, afrontar mejor las adversidades que se presentan a tu casa la mayoría de las veces sin invitación y de malas maneras.

Para trabajar en romper moldes, ayuda mucho pensar como uno de mis gurús, el piscólogo Rafael Santandreu, a quien tuve el gusto de conocer en un ascensor, pero esa historia ya mejor te la cuento otro día...

Rafael explica que para tener una vida plena no necesitas una familia feliz, ni tener hijos, ni una pareja, ni un buen puesto de trabajo ni el coche o la boda de tus sueños. Únicamente precisas tener las necesidades más básicas cubiertas ( agua, comida y un sitio donde cobijarse) y el resto son todo necesidades inventadas de las que él recomienda desprenderse porque sin darnos cuenta nos hacen ser más débiles, nos complicamos la vida y ya, para el colmo de los colmos, nos lo ponemos cada vez más díficil para ser felices.

Para acabar con esta entrada sólo quiero añadir que somos más capaces de lo que nos pensamos. Así que al lío: ¡A romper moldes!



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