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domingo, 2 de abril de 2017

¿La monogamia te hace feliz?



Muchas veces me pregunto si las personas estamos hechas para vivir nuestras vidas siempre con la misma pareja o hasta qué punto el amor puede unir a dos personas para toda su eternidad. 

Mi duda nace de la evidencia de que todos los seres humanos evolucionamos. Nuestros pensamientos, miedos, comportamientos o gustos cambian con el paso del tiempo. Lo cierto es que todo fluye y quién te puede asegurar que tu pareja quiera compartir la vida siempre contigo, cuando todo es cambiante y los sentimientos son la mayoría de veces un mar de dudas.

Es muy posible que en tu vida hayas escuchado pronunciar la fatídica frase: “Ya no estoy enamorado de ti”. Son las palabras que acostumbran a sortear una ruptura amorosa y que cuando te las sueltan te hacen sentir como si un samurái te estuviera atravesando el cuerpo por la espalda con una katana. Y es que un día puedes despertar sintiendo que estas enamorado hasta las trancas de alguien, pero al día siguiente puedes conocer a otra persona que te haga perder el mundo de vista y sentirte como un Dios en el mismísimo cielo. 

Para mí el enamoramiento es un ingrediente más de una relación amorosa y con el tiempo se valoran otros componentes que consiguen impedir que llegados al punto crítico la relación no se vaya al traste. Pero cosa a parte, todos conocemos a un sinfín de parejas que con o sin amor pasional permanecen unidas toda su vida.

Y es que la monogamia nos la venden como la panacea de la felicidad, esto se traduciría en la frase: “Pon una pareja en tu vida para la eternidad y serás feliz”. Es una creencia irracional que respalda la monogamia por los siglos de los siglos, la forma más extendida de relación entre hombres y mujeres. Lo cierto es que nos empeñamos en adoptarla en nuestras vidas por pura convicción, sin cuestionarla lo más mínimo.

Hay estudios que demuestran que nuestra biología no está diseñada para la monogamia, el conocido efecto coolidge describe un fenómeno en virtud del cual tanto hombres como, en menor medida, mujeres muestran un aumento de la disposición a mantener relaciones sexuales ante la presencia de nuevos compañeros receptivos. Esto viene a decir que probablemente no hayamos evolucionado para entregarnos a una sola pareja y que la exclusividad sexual perpetua no forma parte de nuestra naturaleza. En resumidas cuentas, que tener una misma pareja para toda la vida no es buena idea desde el punto de vista evolutivo. 

¿Pero realmente una pareja para toda la vida te hace feliz? Yo soy de las que opinan que nadie hace feliz a nadie, cada persona es responsable de su propia felicidad y que quizás estés sacrificando mucho de ti por querer estar con una única persona toda tu vida. 

Creer que necesitamos una pareja para ser feliz es una carga muy grande, es un factor externo que tú ni nadie puede controlar. Yo creo que en la renuncia nace la fortaleza, cuando eres capaz de soltar a personas de tu vida, andando ligero de equipaje por la vida.

Las relaciones están evolucionando, se vuelven dinámicas y abiertas. Un claro ejemplo de ello es el famoso poliamor o la más reciente anarquía relacional, toda una revolución que defiende un poliamor sin etiquetas o distinciones de relaciones y que entiende la amistad como un tipo de amor más. Aunque no lo parezca, otras formas de amor son posibles, quizás en un futuro próximo la monogamia pase de moda y la fidelidad llegue a esfumarse de nuestras vidas. ¿Y por qué no?





domingo, 18 de septiembre de 2016

Más tirada que unas bragas usadas

Más tirada que unas bragas usadas

¿Y quién no se ha sentido alguna vez así? Es un sentimiento de desgaste emocional que te deja cao y sin aliento. Suele suceder cuando pones toda tu ilusión, ganas y confianza en algún proyecto o persona y por la razón que sea los astros no consiguen alinearse, más bien desprenden meteoritos que te alcanzan y acabas sintiéndote más tirada que unas bragas usadas. 

Lo admito, se trata de un sentimiento que a veces se apodera de mí con una tremenda facilidad. Te hace sentir como si temporalmente te hubiera abducido el cerebro una nave extraterrestre, pero en este caso los secuestradores son terrícolas, de carne y hueso. Este agotamiento emocional suele emerger, bien porque te han utilizado, se han aprovechado de tu confianza con mentiras y excusas o bien porque, te han conseguido chupar hasta la última gota de tus energías.

Si te soy sincera, siempre he pensado que todas las personas son buenas por naturaleza, soy una persona confiada y venero a las personas que desprenden humanidad por todos los poros de su piel. La cuestión es que por este motivo tengo mal olfato para las personas corrosivas. Me refiero a esas víboras que a menudo son falsas, se mueven por intereses y que disfrutan manipulando o pisoteando a los demás.

Si eres una persona confiada e idealista es muy posible que la decepción te invada a menudo cuando te tropiezas con personas de tal calibre. Y es que nuestra mente exigente tiene la maldita tendencia de esperar mucho de los demás.

Por lo que si alguna vez te has sentido más tirada que unas bragas, aquí te dejo 4 consejos para ayudarte a recuperar la compostura:

1. #Aprender a ser pasota: a que te resbale todo como la seda para conseguir que te afecten lo más mínimo los juicios irracionales o comentarios ofensivos.

2. #Armarse de toneladas de paciencia: en este post te explico cómo desarrollar esta gran virtud.

3. #Bajar el listón de tu mente exigente: en el sentido de dar esquinazo a altas expectativas o al perfeccionismo  y a hacer las cosas por gusto y placer, sin esperar nada a cambio.

4. #Trabajar la aceptación incondicional: aceptar a las personas tal y como son para no acabar pidiendo peras al olmo.

En mi caso, siempre termino de calar a personas tóxicas cuando ya me han hecho alguna faena. Ojalá llevarán la señal de advertencia pegada en el culo: "Persona que por contacto puede implicar riesgos graves para la salud" acompañada de algo así como: “Todo contacto con este cuerpo humano debe ser evitado”. Esto podría servir para ahorrarse un buen disgusto a más de uno.

Pero por todos es sabido que para detectar a personas tóxicas, solo te puedes guiar por la experiencia y en contadas veces, por la intuición. Así que, cuando te sientas más tirada que unas bragas, quizás te ayude recordar la pegadiza letra: “Aguanta un poco más o lo echamos a suertes” o mejor aún, rememorar a las Azúcar Moreno con su lema de cajón: “Solo se vive una vez”. Y todo este recopilatorio musical me sirve para llegar a la sabia conclusión: ¡A tomar vientos!

En resumidas cuentas, cuando te das de bruces con personas corrosivas lo más sano es aprender a ser pasota o a evitarlas a toda costa. Pero soy muy consciente de que hay veces en las que no queda más remedio que lidiar con ellas armándose de toneladas de paciencia. En estos casos, me consuela pensar que tratar con personas tóxicas puede ser un aprendizaje de alto nivel, que te puede fortalecer mentalmente haciéndote sentir como el mismísimo Hulk.

También, soy de las que pienso que si esa persona ha aparecido en mi vida es porque me quedaba algún asuntillo importante por aprender. Y ya puestos, una vez tomada la lección, piensa que todo lo malo llega a su fin, y que siempre nos quedarán unas bragas limpias esperando en el cajón.

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