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El  amor cobarde está en el aire


Siempre he querido pensar que el amor puede ser maravilloso cuando nace del deseo mutuo por querer construir en el día a día una relación de pareja extraordinaria. Pero no siempre es así, existen personas que sin ser muy conscientes eligen no sentir para no sufrir y sabotean las relaciones movidas por sus carencias emocionales y miedos infundados, contribuyendo a forjar el desafortunado amor cobarde que se respira en el aire.

Mi deseo en esta entrada es hablar de frente sobre el amor cobarde. Un concepto muy abstracto que muchas personas que lo experimentan lo sufren en silencio. Mi intención es analizarlo y revelarte mis recursos para apagar ese fuego.

Vayamos por pasos, para empezar:

El amor cobarde es para mí aquel que emerge en las relaciones de pareja cuando una de las dos personas no es capaz de abrirse en la intimidad a la otra e interpone obstáculos al crecimiento de una relación amorosa exitosa.

De modo que, la persona que sabotea la relación siente como una catarsis o bloqueo emocional que le impide hablar de sus deseos más íntimos, no es capaz de expresar sus emociones, y mucho menos de compartir sus miedos con su pareja. Esta rigidez emocional impide la conexión íntima de la pareja y el conocimiento de su verdadera identidad.

Ante tal colapso emocional, muchos se quedan paralizados y aquí es cuando se fragua el amor cobarde a lo grande. Más tarde o más pronto, aflora el sufrimiento ante la incertidumbre del paradero de una relación que vaga sin rumbo perdida en una eterna espera

 A veces, la misma cobardía impide a una persona dejar la relación, en otras la cobardía nace de inseguridades, traumas o heridas emocionales que acaban causando la ruptura estrepitosa para evitar sufrir más, en este caso por amor.

Y todo esto a veces sucede sin darnos cuenta, es muy fácil autoengañarse, decidir no amar para sufrir menos o dejarse llevar en piloto automático por la apatía son algunas de las opciones más cómodas, las que menos riesgo implican al principio y más dolor causan con el paso del tiempo.

Pero lo peor en todo este entramado de desamor son aquellos pensamientos negativos que no somos capaces de dominar, me refiero a esos que agolpan una mente en constante ebullición. En nosotros se dan cita un torbellino de emociones encontradas, la rabia con la tristeza, y el dolor con el desasosiego ante las preguntas sin respuesta que enturbian el deseo de querer pasar página.

A veces, se puede intuir este amor cobarde, siempre hay señales si las quieres ver, como cuando esa persona te cuenta que todavía no está preparada para una relación seria o si notas que pisa el freno cuando tú intentas arrancar algún proyecto en común.

No siempre es así, pero ese tipo de comportamientos pueden estar relacionados con el miedo al compromiso, a la pérdida de libertad, a desnudarse emocionalmente o con el propio temor de no estar a la altura de la otra persona.

Ningún puente se sostiene de un solo lado y todo esto augura una relación fraudulenta basada en un amor cobarde que más tarde o temprano te acaba pasando factura.

Si has vivido alguna ruptura o desengaño amoroso, sabrás que limpiar la mente y vaciarla de una relación feliz que se ha vuelto amarga del día a la noche no es tarea fácil.

Existen infinitas formas de superarlo, a mi para empezar me sirve una técnica que consiste en enterrar a la persona amada, y con esto me refiero a visualizar mentalmente un buen sepelio para decirle adiós y a ser posible me lo imagino con un toque de humor negro😂

Piénsalo bien, porque cuando te veas atrapado en un amor cobarde, todo apuntará al cierre de un ciclo que reclama una nueva etapa en tu vida. Y siempre la mejor de las opciones, aunque cueste de verlo, será no dejar la puerta abierta a personas que te quieran a medias tintas.

Y dicho esto, quizás te estarás preguntando cuáles son mis recursos para apagar este fuego:

  1. No existe ninguna anestesia para no sufrir por un amor cobarde: no queda otra que aceptar que el sufrimiento llamará de vez en cuando a tu puerta para ponerte a prueba.
  2. Despójate del apego a la persona amada que te vuelve neurótico y débil: piensa que no necesitas una pareja para ser feliz, déjala ir tan pronto como puedas y suelta ese lastre para continuar tu viaje. 
  3. Hazme el favor de grabarte a fuego esta fabulosa cita: “Solo hay un amor que es para siempre: el amor propio”- Anónimo 
  4. Es muy saludable al principio intentar no saber nada de quien has decidido retirar de tu vida
  5. Con el paso del tiempo notarás que recuperas las riendas: esa sensación te permitirá recuperar la paz interior y sentirte muy orgulloso de los pequeños pasos trazados para pasar página.
  6. Piensa que nunca es tarde para volver a la casilla de salida y comenzar una partida nueva.
  7. La calma te abrazará cuando sientas que ya puedes perdonar sin resquemor al causante de ese amor cobarde.
El mejor de mis recursos para hacer frente al amor cobarde me lo guardo para el final y se resume en esta frase:
 “Aceptar, saber renunciar, volver a amar y seguir: la vida es demasiada corta como para andar fingiendo sentimientos”, y a menudo, te encontrarás que es necesario atravesar caminos difíciles para llegar a destinos extraordinarios.

Si algo he aprendido es que el mar está lleno de pescaditos maravillosos y entre el pelotón puedes tropezarte con alguno delicioso como tú, que se arriesgue a nadar contigo unas millas siendo puro, auténtico y transparente💙


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Las mariposas del estómago a debate
La semana pasada me di el gran gusto de asistir a una conferencia sobre las relaciones de pareja impartida por dos reconocidos psicólogos: Rafael Santandreu y Xavier Guix. Contaron anécdotas e interpretaciones del amor y del desamor en la pareja, desvelaron falsas creencias, pusieron las mariposas del estómago a debate y con todo ello lograron no dejar indiferente ni al tato.

Rafael Santandreu empezó la conferencia desmontando el mito de la media naranja, su propuesta podría resumirse así: “Nos podemos enamorar de cualquiera que pase por la calle al azar. Sólo hay que elegirlo y decidir amarlo. Ahora bien, para ello hay que estar abierto y predispuesto al deseo de querer construir una relación de pareja extraordinaria”.

Por su parte Xavier Guix, desmenuzó la concepción occidental del amor en pareja y explicó cómo los factores externos y culturales condicionan la forma de querernos. Nuestra cultura occidental nos exige que para empezar una relación es una condición indispensable que surja el enamoramiento idílico, es decir, experimentar las mariposas en el estómago, el subidón hormonal y la obsesión compulsiva por la otra persona. Pasada esta etapa emocionante a la par que enfermiza, es cuando realmente conocemos a la persona y cuando acostumbran a surgir conflictos en la relación amorosa. Y esto sucede, muchas veces, porque resulta que nos hemos enamorado de una proyección idealizada de la persona que no se corresponde con la realidad. En este sentido Guix apunta que las relaciones amorosas no pueden sustentarse en las condiciones idílicas iniciales dado que son engañosas y temporales.

 En resumidas cuentas, en nuestra cultura occidental primero nos enamoramos y luego nos conocemos de verdad y cuando esto no sucede siguiendo este modelo y en esta misma secuencia nos genera malestar o frustración.

¿Qué te hace pensar que puedes cambiar a tu pareja?
Cuando te enamoras de alguien eres prácticamente incapaz de ver sus desperfectos y creas una imagen idealizada de esa persona sin quererlo. Al principio de la relación recopilas datos que confirman la imagen de tu pareja ideal y que te reafirman en tu elección. Con el paso del tiempo empiezas a ver los defectos que no encajan con la imagen que tienes en tu cabeza de tu pareja perfecta. Y es en este punto, cuando puedes llegar a pensar que es posible cambiar a tu pareja para que cumpla tus expectativas.

¿Y por qué sucede esto? Porque con el tiempo vas tomando conciencia de que tu pareja no es perfecta y te frustras cuando su forma de actuar o de pensar se aleja de lo que en tu mente consideras como lo correcto o lo que tú harías.  Y es entonces, cuando tu solo construyes un muro que te impide aceptar a la persona que amas tal cual es y decides tomar cartas en el asunto para amoldarla a tu gusto.

Hay una conocida frase que refleja esta creencia irracional: “Cariño, eres perfecto…Ya te cambiaré". Si bien es verdad que las personas pueden cambiar, para dar este paso es indispensable que realmente tu pareja quiera hacerlo, y aun queriendo, se requiere de mucho esfuerzo y fortaleza mental para lograrlo. Por mucho empeño que tú le pongas, aunque sea por una buena causa y con la mejor de tus intenciones es casi imposible que cambie si ese deseo no nace de uno mismo.

Cosa aparte, te voy a dar 4 razones de peso que te van a permitir alejarte de la creencia de querer cambiar a tu pareja y centrarte en tu propio cambio racional para tener una relación más sana:

  1. #La pareja ideal no existe: es una creación de tu mente que no se corresponde con la realidad. Para deshacerte de ella te aconsejo que aprendas a romper moldes.
  2. #Deja de luchar para que otro cambie: es algo que no está en tus manos ni depende de ti. Supone un desgaste de energía en balde y genera conflictos e inseguridad en la relación.
  3. #Sé tú el cambio que quieres ver en el mundo: es una frase de Ghandi que viene a decir que la clave está en cambiar tu actitud y comportamiento para dar ejemplo e influir en el cambio que deseas ver en los demás.
  4. #¿Estarías dispuesto a ser tú como quiere tu pareja?: al ponerte en su lugar quizás te des cuenta de lo insensato que puede ser intentar amoldar a otro en el esquema mental idealizado que tienes en tu cabeza.

También, te puede ser útil poner en una balanza las virtudes y defectos de tu pareja y ver hacia donde se decanta. Si se descompensa hacia los desperfectos, plantéate si te compensa continuar el camino juntos. En el caso de compensarte con creces, para tener una relación de pareja saludable lo mejor para ambos será asumir la aceptación incondicional  de tu compañero de viaje.

Es crucial aquí tener claro que una cosa es desear que tu pareja diga o haga tal cosa y si es el caso puedes decírselo con asertividad y a modo de sugerencia, y la otra bien distinta, que hay que evitar a todo costa, es que tal preferencia se convierta en una necesidad y que al incumplirse genere en ti frustración y un conflicto con tu pareja. Si es el caso, trabaja a fondo tus pensamientos irracionales para no condicionar tu propio bienestar a lo que haga o deje de hacer tu pareja.

Si todavía estas como yo preparando tu maleta para irte de viaje, no olvides incluir en tu equipaje de mano el neceser con los 4 potingues de fragancia racional, la camiseta de la aceptación incondicional, el vestido asertivo con las sugerencias y deja en tierra el marco con la foto de tu pareja ideal porque seguro que te va a incordiar.

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No dejes que la dependencia emocional llegue a sabotear tu relación de pareja

Las relaciones de pareja a veces crean cierta dependencia emocional que con el tiempo puede llegar a ser un bache en tu relación. Como sabrás, si has tenido o tienes pareja, cuando empiezas una relación el sentimiento de amor en todo su esplendor te deja eclipsado por la otra persona y es entonces, cuando puedes caer en la trampa mental de pensar que tu pareja es la fuente de tu felicidad, e incluso, la responsable de tu bienestar. Este tipo de pensamientos son los que incrementan la dependencia en la pareja, ya que puedes llegar a pensar fácilmente que tu vida no tendría sentido sin tu pareja.

Cuando una relación de pareja se tambalea puedes quedar atrapado en este círculo vicioso: "si mi pareja me abandona, mi vida deja de tener sentido porque él o ella es el centro de mi vida". Esta creencia irracional crea ansiedad y un miedo que puede dejarte encallado porque en ese momento no te imaginas la vida sin tu pareja al lado. Pensar así puede llegar a sabotear tu relación porque el miedo a la pérdida impide que disfrutes de la relación como deberías

Las personas que tienen este tipo de pensamientos irracionales harán todo lo posible por evitar que su pareja la abandone: anteponiendo los deseos de su pareja a los suyos, intentando agradarle en todo o no mostrando su desaprobación, entre otros, comportamientos sumisos que en el fondo esconden un pánico terrible al abandono.

En esta escena incendiaria, es necesario romper ese molde, cambiar esa creencia por pensamientos racionales, como por ejemplo, las citas del psicólogo Joan Garriga: “Nadie tiene el poder de hacernos felices y tampoco de hacernos infelices porque la felicidad es un estado propio que depende de tu conexión íntima con tu interior” o “Sin ti también me iría bien pero me alegra el corazón que sea contigo y que estemos juntos”. 

Y es que por mucho amor que sientas por la otra persona no puedes dejar que tu pareja lleve las riendas de tu vida, tú eres el único responsable de tu bienestar y no puedes cargar a tu pareja con la gran responsabilidad que supone hacerte feliz. 

Todas las relaciones, incluidas las de pareja, para que funcionen tienen que estar basadas en la cooperación, el respeto y en la igualdad de rango. Pero también existen 4 pensamientos clave que todos podemos interiorizar para evitar la dependencia emocional y tener una relación de pareja más saludable:


  1. Buscar el equilibrio en la relación: no podemos dar más de lo que la otra persona está dispuesta a devolver. Cuando en una relación uno de los dos, por ejemplo, muestra un apego excesivo, por una parte, genera frustración, y por la otra, ahogo y sentimiento de deuda al sentirte incapaz de corresponderle. En palabras del psicólogo Rafael Santandreu la clave de las buenas relaciones reside en “pedirle a cada cual lo que pueda dar y no lo que no pueda dar”.

  2. La aceptación incondicional de tu pareja: tu pareja es como es y hay que aceptarla con sus virtudes y sus fallos. Igual te estarás preguntando ¿Y cómo se aplica esto? Santandreu explica en sus libros que la base de cualquier terapia de pareja se fundamenta en este principio y esto se traduce en dejar de quejarse y exigir a tu pareja por lo que hace o deja de hacer. Si pensamos racionalmente seguro que ese defecto o comportamiento que te saca de quicio no es tan grave como para hacerte sentir infeliz, porque piensa que tú puedes ser feliz independientemente de lo que haga tu pareja. 

  3. Sugerir el cambio: encontrar una fórmula de sugerencia para expresar a tu pareja lo que te gustaría que cambiara para mejorar la relación pero dejando claro que en el caso de que no cambie la vas a querer igualmente porque la aceptas tal cual es. Piensa que al menos, entre adultos, siempre se encaja mejor una sugerencia que no una exigencia vista como una obligación.

  4. Cultivar tu espacio personal: no puedes dejar que toda tu vida gire alrededor de tu pareja. Con el tiempo las personas que no conservan su espacio personal sufren crisis de pareja porque sienten que han perdido su individualidad. Por ello, es crucial tomar tus propias decisiones y cultivar un espacio personal que te permita disfrutar de ti mismo, ya sea solo, con tus amigos o familiares, llevar a cabo esas aficiones que solo te gustan a ti o emprender tus proyectos personales.

La dependencia emocional, el apego excesivo, las quejas y las exigencias a tu pareja son algunos de los ingredientes estrella que pueden fácilmente arruinar una relación de pareja deliciosa.


No olvides nunca que para ser feliz no necesitas a tu pareja, estas en una relación porque así lo deseas y lo has elegido con todas sus imperfecciones y ten siempre presente que: ¡Tu propio bienestar es el centro de tu vida!

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